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martes, 8 de noviembre de 2011

LA GALAXIA CORPORATIVA


Año Seis mil y pico



Han transcurrido más de 20 años desde que la Gran Conflagración mundial dio el poder de la transmisión comercial a los Grandes Hierofas, poseedores del poder que mantiene desestructurado al Sistema Solar y al resto de la Galaxia. La estupidez humana ha hecho posible que un gran Agujero negro, económico, se desarrolle hasta abarcar a los confines de la galaxia; es quizá por esto por lo que a los dueños de todo se les ha venido a denominar como Grandes Agujeros Negros.

Poseedores del mayor imperio económico del Universo y de la más poderosa flota estelar, decidieron proteger sus bienes creando la Fundación para la protección de sus naves mercantes.

Cerricandaos, también llamado el Gran Pasador y el imponente Roncoplas conocido como el Gran Bronqueador, habían sido exiliados del planeta de los Obrinatos; poseedores de cierto conocimiento, en el tráfico estelar, fueron llamados por la presidencia de los Hierofas para dirigir la Gran Empresa Multifuncional que llevase a buen plan sus incógnitos propósitos, a saber: Acrecentar su poderoso agujero negro, tanto económico como político, hasta magnitudes Quasáricas; para ello, se arroparon con la leve sabiduría de ciertos componentes, también rescatados del exilio, como son Matalosporlobajo, denominado, en los bajos fondos como el Gran Siniestro y el bueno de Puntual el Auténtico.

Reuniéndose, estos, acordaron constituir la Gran Confederación Galáctica de los Protectores Estelares, cuya función era salvaguardar la flota de los Hierofas de cualquier contingencia nefasta que pudiera poner en peligro los fines de rapiña, que el Gran Agujero Negro pretendiera.

Cerricandaos y Roncoplas conformaron la más alta jerarquía de los Protectores Estelares, que hasta el presente se ha venido a denominar como Jerijetas. Para mantener su superior autoridad, nombraron a Matalosporlobajo y a Puntual como Negocilotas, parte de la jerarquía encargada de dirigir todos aquellos proyectos conducentes al fin propuesto.

Lógicamente, el Poder auténtico, siempre estuvo y al presente está en los Magníficos Hierofas que para realzar éste, su poder, aconsejaron la entrada como Negocilota a Nipasaná el Tesnico, encargado de toda la infraestructura o soporte práctico de Inteligencia Artificial.

Hecho esto, el Gran Jerijeta Cerricandaos introdujo en la jerarquía, mencionada, de los Negocilotas a Tranquivoces, también conocido como el coordinador de los cónsules estelares. Estos eran y son los encargados de representar a la Fundación en los diferentes planetas y engrosar las arcas de los Hierofas, consiguiendo que las flotas mercantiles y de piratería se unieran a la Gran Confederación de Protección Estelar.

Una vez conformada la célula de lo que vendría a ser el Centro del Universo y cuya sede se encuentra en el planeta más cercano del Sol, decidieron que debían aprovechar las migajas de los dinares estelares que los Hierofas no podían controlar y para ello se fundieron en una Organización, corporativa, de mutua ayuda donde los posteriores integrantes de la Fundación no pudieran penetrar...

Así actuaron durante breve tiempo, aprovechándose de un monopolio que no  tenía competencia entre los planetas habitados y que entonces eran conocidos. Viendo que el trabajo a desarrollar, a corto plazo, cada vez sería mayor decidieron sacar de otras confederaciones estelares a grandicerebros, para que se encargaran de ciertos trabajos a desarrollar.

Algunos de estos fueron Sir Gey Perceval que fue delegado del Negocilota conocido como el Gran Siniestro y Escurrecuyons, conocido como el Aguantabroncas que con el tiempo pasaron a formar parte de lo que hoy, en pleno siglo XXI, conocemos como los Negocicurrines, auténticos pilares de la Fundación; con ello, la confraternidad de los Jerijetas y de los Negocilotas afianzaban, para sí un futuro de ocio y prosperidad. Nipasana el Tesnico fue piedra fundamental de la operación manteniendo una Inteligencia Artificial que sólo era conocida por los Negocilotas Matalosporlobajo y Puntual; todo ello, avalado y potenciado por los Jerijetas; que tras haber pasado grandes penalidades en el exilio, decidieron comportarse, con los que a posteriori se denominarían como desgracicurrines, igual que sus anteriores mandos se habían comportado con ellos.

En pocos años estelares, los protectores desempeñaron correctamente su función al servicio de la flota mercante de los Hierofas.

Para desarrollar este trabajo, correctamente, tuvieron la inestimable aportación de diferentes organismos exteriores a la fundación como son los ya mencionados que representaban a la fundación en los confines de la Galaxia, a Juristas que se encargaban de reconducir todos aquellos altercados que se hubieran podido producir. Alguna Astronave de la Confederación Galáctica, así como los Inspectores, cuyo trabajo desarrollaban en dar valor en dinares galácticos a todos aquellos atestados que múltiplemente, cada día, se producían. No podemos olvidarnos de los distribuidores de combustible así como de materias primas que eran los objetos de tráfico de los Hierofas.

Sir Gey Perceval y Escurrecuyons, pasaron con el tiempo, como ya hemos mencionado, a formar un escalafón en la jerarquía denominada como Negocicurrines y que no poseían los privilegios, ya cerrados, de las Jerarquías superiores, pero encargados de que los desgracicurrines, autent1cos constructores del grueso de la Fundación rindieran para ganar su jornal, llenar sus propias arcas, y rellenar el agujero inmenso de los Hierofas.

Una vez instaurada esta Infra Jerarquía, y antes de esto, los Jerijetas y Negocilotas, exceptuando a Puntual también llamado el autentico, pasaron a formar parte de la gran flota de los Ociosos, cuyo tiempo inútil, no servía a nadie y ni tan siquiera a ellos mimos.

Tanto los Jerijetas como los Negocilotas, salvo excepciones, se aprovechaban de sus relaciones con los satélites y cobraban comisiones algunas veces insulsas y otras en especie; debemos constatar que los satélites ya mencionados eran o son todas aquellas organizaciones que trabajan para la Fundación pero sin pertenecer a ella.


Tras pasar ciertos años, habiéndose las altas Jerarquías desentendido de su puesto, habiendo delegado sus cargos en los Negocicurrines se produjo un altercado de grandes proporciones debido a algunos currilotas y que son los Desgracicurrines o trabajadores que pretendían llegar a puestos superiores, inconscientes de su misma imposibilidad.

Los Jerijetas y Negocilotas, llevados por una especie de neurosis persecutoria o paranoia decidieron castigar, por igual, a todos los desgracicurrines y currilotas, llevando a la masa productora de la fundación a unos niveles de descontento que no se han dado jamás en los tiempos históricos hasta el presente.

Los Hierofas hacían, con el transcurrir del tiempo, más negro y grande su agujero, ansioso de propiedades y dinares.

Dentro de sus posibilidades, los Jerijetas intentaban hacer lo mismo, dejando las migajas para los negocilotas y dando algo de cazo, de tarde en tarde, a los Negocicurrines.

Pasado un tiempo prudencial, los Desgracicurrines, hartos de ser explotados hicieron la guerra a los currilotas, destronándoles de sus ingenuas aspiraciones y unidos, ya, se enfrentaron a la fundación de malhechores.

Y esto os cuento, Sindico mío, para que veáis que la Constitución Inter Espacial, aún hoy en día no se cumple en la confederación de planetas unidos.

-Ingenuo Albany ¿Como pretendéis que el Sindicato Aero Espacial os apoye? ¿No sabéis que los Juristas de los Hierofas y de los Síndicos se dan la mano y se mantienen en Fraterna Corporatividad?
-Iros a tomar por...,
-y vos también.
-Me cago en la...,

El Hiper Espacio está corporativizado, ¿Quien lo descorporativizará? ¡El Señor que lo descorporativice, buen descorporativizador será!

Banj. . Banj. ..., Banj...
Joder, pero si se lo han cargado.

Mano izquierda sobre brazo derecho, alzamiento de puño derecho y vuelta a empezar.
El que tenga ojos para ver que vea. ¡De aquellos polvos, estos lodos!


P.D. Algunos negocicurrines se chivaron a los Hierofas de presuntas maniobras ladroniles, nunca demostradas, de los Protectores Estelares y fueron expulsados de la Federación. Los Hierofas, a partir de entonces, comenzaron a diezmar todo el activo de la Federación hasta que terminaron llevándola a la ruina total.

En el pasado reciente la Fundación para la Protección de las Naves Estelares fue dirigida por dos Equipos más, aparte del primero de Cerricandaos. En la actualidad, Año 6011, la Federación se está desmantelando tras una inmensa Supernova de proporciones cósmicas, y este que relata no es otro que el enterrador.

En realidad, queridos amigos, no hay ni buenos ni malos en esta Historia. No dejan de ser más que los mismos perros; pero con diferente collar.

Moraleja: No hay enemigo chico. Léase la Fábula de Esopo El Águila y el escarabajo


Aralba

jueves, 3 de noviembre de 2011

2050 Una Odisea Matrimonial


Con el único fin de confirmar unos protocolos legales, Zog y Betz, una pareja con contrato matrimonial prorrogable, se dirigen hacia la capital del Imperio Dazián, en el corazón del sistema estelar.


Tras haber utilizado el portal teleyector, llegan a media tarde, hora local. Hasta el día siguiente no tienen concertada su cita burocrática y buscan un espaciohotel donde poder reposar. Allí les proporcionan un habitáculo con tumbonas, antigravedad, individuales, dos porta objetos personales así como una mesa retráctil sobre la que se encuentran dos pads, de propaganda, desechables así como varias unidades de memoria con el logo del hotel (Todo ello contenido en el interior de un replicador de objetos inertes), un taburete de aluminio y un replicador de bebidas y alimentos encastrado en la pared y sobre el que hay una pequeña pantalla de holovisión.


Después de cenar, se dirigen a un local de ocio virtual, donde recrean, para su disfrute, un paisaje rural con cascada y río incluido. Cuando regresan al espaciohotel, cada uno se tumba en su respectiva unidad de sueño tomando en sus manos un personalbook.


Algunos instantes después, notan que los ocupantes del habitáculo adyacente están realizando el coito. Pueden imaginarse el sordo ruido de los cuerpos al frotarse entre sí, los dulces quejidos de la hembra así como los rudos sonidos producidos por el varón. Zog y Betz sonríen y se miran con complicidad como si recordaran tiempos pasados. Intentan realizar algún comentario chistoso; pero se reprimen y callan; se desean buenas noches y ordenan al ordenador que apague la luz.


Zog, ardiente por lo que acontece a su lado, y cuyos eróticos sonidos no dejan de martirizarle, piensa en comentarle algo a Betz. Quizá su pareja se encuentre tan receptiva como lo está él. Siente como salta de su lecho para dirigirse al de su pareja, como bromean acerca de la ardorosa actitud de sus anónimos vecinos; como él la acaricia el cabello y masajea su suave y tersa piel. Como enseguida dirige unas temblorosas manos hacia los turgentes pechos de ella. Todo sucede en su mente y está casi seguro que su pareja recibirá su actitud con agrado. Ese pensamiento positivo, de repente, se transforma de forma radical, y se acongoja al estar seguro de que la respuesta de su compañera será negativa. Hace solo unos pocos años ella habría tomado la iniciativa. Él podría haberle leído, sin dificultad, sus sentimientos; pero en este instante, después de diez años de rutinaria convivencia, la pasión del primer amor estaba extinguida. Zog, al abrigo de la cómplice oscuridad, masajea su pene, procurando no ser descubierto.


Breves instantes después de haber eyaculado, Betz le cuestiona si ya se encuentra dormido. Zog le replica que no. En el habitáculo adyacente gobierna el dulce silencio de un sexo satisfecho así como la alegre música de una tenue conversación salpicada de reprimidas risotadas. Betz decide tomar la iniciativa y se dirige a la cama de Zog. Lo observa, con cariño, se sienta a su lado y comienza a acariciarle la espalda, desde las cervicales hasta la vértebra sacra. Las expertas manos de la mujer toman, con fuerza, los glúteos de él.


Zog, sintiéndose vencido por el cansancio, se avergüenza de haberse masturbado; pero no tiene la suficiente hombría como para confesarlo a su pareja. Venciendo la natural resistencia del sueño, le dice a ella, que se encuentra cansado.


Betz, al sentirse rechazada, deja de mimarlo. El silencio inunda la sala. Un silencio sepulcral y eterno se hace tan espeso como la esencia del granito. Zog percibe como su esposa regresa a su unidad de descanso.


Puede sentir, una y otra vez, como ella se revuelve en el interior de su unidad de sueño. Cada movimiento, de su pareja, viene a ser como un afilado estilete que se le clavara hasta lo más profundo de su alma. El remordimiento toma forma consistente en su boca del estómago impidiéndole conciliar el sueño.


Pero por lo que más culpa siente es por no haber sido sincero con ella. Siente como, con el paso de los años, se han convertido en dos auténticos extraños. Ya no recuerda si algún día se habían conocido de verdad. La semilla de la desconfianza germinó, en sus corazones, hace tiempo y la llama de la comunicación se fue extinguiendo en el mismo proceso.


En un auténtico impulso de sinceridad, Zog se dirige a su esposa y le confiesa el real motivo de su cansancio. Con ello intenta, aunque no sabe como, reavivar ese algo perdido; pero también le indica, con poco tino, que resultó consecuencia de haber pensado que ella tampoco tendría ganas de realizar el amor. La contestación de Betz resultó tan convincente como el propio silencio.


Algo más tarde, ese mismo silencio es roto por un sordo sonido de tejido y jugos al ser frotados. Éste proviene del lecho de Betz. Zog comprende, con premura, que su compañera ha decidido imitar su propia actitud anterior.


La amargura inunda su corazón. Su virilidad ha sido herida y sus sollozos acompañan, en paradójica armonía, el sonido producido por Betz en el transcurso de su fémina masturbación. Al consumarse el orgasmo, Zog ahoga su llanto en el blanco almohadón de polímeros de su unidad de descanso; mientras que Betz reprime su rabia mordiéndose el dorso de la mano.


Al día siguiente, la pareja decidió no confirmar su contrato matrimonial, haciendo uso de la natural cláusula de divorcio.

Alba Koshinaji